CAPITULO 13
¡Peligro bajo tierra!
Totto regresó de la gruta, después de haberse cerciorado de que nada había allí, y
preparó a Laura y a Ian para la partida. Y comenzó a cantar, ya que éste era el único
medio por el cual los humanos podían sumergirse adentro de la tierra, y “VER”. Y como
siempre, su canto era hermoso. Parecía rebotar en los árboles y su música regresar más
bella aún. Carla que no conocía la canción porque había sido “despertada” por un ángel,
estuvo a punto de quedarse dormida y de trasladarse con Ian y Laura, pero Tico la
molestaba constantemente subiéndose a su cabeza, y tirándole del pelo...
- ¡Tú no, tú no!- le susurraba éste con fuerza en el oído, colgándose de sus trenzas…
- ¡Ay!..., ¡ya entendí!- protestó Carla con la misma intensidad...
Rápidamente Laura e Ian entraron en una especie de sueño, y quedando como
inconscientes, bajaron con su imaginación adentro de la tierra, y esperaron en la roca
amarilla, mientras sus cuerpos quedaban dormidos al borde de un árbol. Totto abrió sus
ojos, y con una seña que Tico entendió, hizo que los recostaran y taparan, mientras él se
perdía entre los árboles, buscando la forma más directa para introducirse.
- Hasta pronto…- les dijo Totto.
- Hasta pronto – le contestaron Carla y Tico, y Totto desapareció entre los árboles. Y
Carla y Tico quedaban callados por un rato alimentando el fuego.
Abajo, la tierra convulsionaba, estaba plagado de Trholls-guardias de todos los
tamaños. Altos, bajos, feos... ¡muy feos! Eran millones que salían por todos lados.
Corrían, saltaban, reían y azotaban a los gnomos más débiles, con látigos de raíz de
fresno.
Madre e hijo esperaron en la gruta al borde de la piedra amarilla, hasta que por fin llegó
Totto. Rápidamente se dividieron por los senderos, quedando en encontrarse en la gruta
del viejo Zalom, al fin del camino. El camino de Laura era en zigzag, y en cada vértice
pensaba que estaba llegando a destino. El de Ian empezaba en una cuesta muy elevada
que parecía no terminar nunca y desde la que podía ver a través de ventanitas, todo un
valle cubierto de Trholls que sometían a los gnomos al trabajo forzoso. El de Totto era el
más peligroso, porque tenía salidas hacia afuera en donde podían verlo. Y en cada salida
verificaba lo crueles que podían ser estos Throlls. Más de una vez tuvo que contenerse
para no reaccionar y arruinarlo todo. Sobre todo en un momento en que vio cómo
torturaban a su amigo Asar, el gnomo ciego, tirándole piedras a su cuerpo para poder
reírse de sus movimientos.
-...Debo reflexionar, y continuar mi camino...-se decía a sí mismo...- perdóname
Asar...ya vendré por ti...-decía en voz baja...
Totto fue el primero en llegar a la gruta. Allí se encontró con Zalom y sin palabra
alguna, se estrecharon en un largo abrazo de enano. Después, Totto se quedó
contemplando el Cáliz...-¡es hermoso!- exclamó.
- ¡Sí que lo es!-contestó Zalom, el viejo sabio,gnomo de pocas palabras y de cuerpo
enjuto, encargado de cuidar el Santo Grial... -debemos irnos rápido, lo mas rápido
posible, …¡los Trholls no tardarán mucho en encontrarnos!...
- ¡No podemos!...el camino de vuelta es más complicado que el de ida, y debemos
esperar a mis amigos humanos que vienen por otro lado...
-¿Son confiables?-preguntó el viejo...
-Más que eso...-contestó Totto, y al instante se escuchó una algarabía que hizo temblar
la gruta.
-¿Qué es eso?-preguntó Zalom en voz alta y tomó su largavista de hueso de mastodonte,
cubierto en su interior por varias piedras que reflejaban y espejaban la luz, y se puso a
mirar hacia fuera, viendo quizás lo que no hubiese querido ver...
-¿Qué pasa? -preguntó Totto al ver su cara...
- Pasa lo que no debía pasar... encontraron la Piedra azul, el Corazón de la Tierra... y
están festejando...-suspiró Zalom, y se sentó resignado a pensar. Al rato llegó Laura, y
fue presentada al viejo, que no podía ofrecer buena cara por la reciente noticia. Laura
preguntó por Ian, pero todavía no sabían nada de él, y aunque esperaron largo tiempo, el
niño no aparecía...
- ¡Debemos irnos!...-dijo drásticamente Zalom, mirando el largavista-...hay algunos que
se dirigen hacia aquí.
-Pero... ¿qué hacemos con Ian?-preguntó Totto...
- …Si nos atrapan, de nada sirve que nos tengan a todos aquí...-dijo sabiamente el
viejo...
- ¿Y qué haremos con el Cáliz?-preguntó Totto mientras Laura se encandilaba con su luz
y no conseguía sacar su mirada de allí...
- Lo sacaremos afuera-dijo mirando a Laura, que apenas podía con tanta información.
- … ¡Esto traerá consecuencias...!-exclamó Totto...
-…Sí, buenas y malas…pero es lo que debe ser... el Grial es lo único que nos quedaagregó,
y a pesar de la preocupación de Laura, emprendieron el camino de regreso.
Mientras tanto Ian iba por otros senderos, y se distraía mirando por las pequeñas
ventanas del camino hacia el valle, que desde las alturas le ofrecía un panorama entre
dramático y mágico. Era como ver un hormiguero de Trholls que iban y venían con todo
tipo de carruajes cargados de piedras y raíces, esta vez tirados por los gnomos, que
apenas podían soportar la pesada carga. Otros parecían construir un gran palacio,
rodeado por un fuerte que lo protegía. Ian no podía creer lo que estaba viendo. Aquellos
gnomos que él tenía en cuentos, o en la alegre imagen de Tico y Totto, ahora se veían
como esclavos harapientos, obligados a golpes al trabajo, y con caras tristes.
-Los enanos nunca estamos tristes....-le había dicho alguna vez Totto...-¡salvo que se nos
venga el fin del mundo sin avisarnos antes...!
-¿Y en qué cambia si os avisan antes?- le preguntó aquella vez Ian...
-… ¡Entonces hacemos una fiesta para despedirnos...!-le contestó éste, y cuando estaba
pensando en esto, se acordó que debía seguir camino, y al llegar a la cima, se deslizó por
una cuesta abajo que lo llevó directo a la gruta. Sin embargo en la gruta ya no había
nadie de los suyos, en cambio sí, un par de Trholls que ya habían descubierto la cueva, y
que se le lanzaron al cuerpo y lo maniataron fuertemente.
-¿Quién eres?...-preguntó uno... ¿qué haces aquí?...- Pero Ian no respondió palabra
alguna y fue llevado a Tuzal, el Rey-Throll que había prometido encontrar la Piedra
azul. En cuanto Tuzal lo vio, lo reconoció, y abriendo los brazos hacia arriba en un gesto
de líder, exclamó...
-¡He aquí al hombre....!, mentiroso, tramposo, y ¡encima tonto!-...dijo éste haciendo
mención al engaño que Ian les había hecho con la rana, haciéndoles creer que era el
Corazón de la Tierra...
-¿Con quién has venido?; ¿qué te trae aquí con nosotros?, ¿no será como la otra vez, que
has venido a hacer turismo?...le pregunto al oído, con cierto resentimiento sin obtener
respuesta alguna...
-¿Acaso tienes algún secreto que contarnos?....será mejor que lo hagas ahora, ¡si quieres
salir alguna vez de aquí...!. Pero Ian seguía sin contestar, y solo se limitaba a mirarlo a
los ojos...
-¿No vas a contestar a ninguna pregunta, sopenco?- gritaba ahora enojado, y continuó...-
¡cómo te atreves a desafiar al gran Tuzal...¡pedazo de humano! ¡Ya verás lo que
significa esto! - chilló Tuzal con fuerza, mientras la multitud aclamaba su nombre en
viva voz...-¡Tuzal...!, ¡Tuzal...!, ¡Tuzal...!
Y para demostrar su enojo, ordenó cavar un canal enorme cubierto de agua hirviendo,
que bordease el lugar donde se encontraba Ian.
- … ¡El calor y la soledad acabaran con él!- vociferaba...
Rápidamente se pusieron a trabajar los gnomos esclavos. En contra de su voluntad,
hicieron una fosa ancha de gran profundidad, que rodeaba en forma circular la zona,
dejando una especie de isla de veinte metros de diámetro, infranqueable. Cuando
terminaron el pozo, los Trholls les tiraron una escalera larga, y los gnomos se fueron
subiendo uno a uno, y con dolor, miraban al niño de costado y le ofrecían un guiño de
ojo, o algún gesto compasivo. Uno de ellos, el más pequeño en estatura, de nombre
Minus, en un momento de distracción, disimulando que se caía de las escaleras y que se
agarraba de una raíz en el aire, lanzó una piedra que cayó justo sobre la frente del niño,
tirándolo al suelo y haciéndolo desmayar, provocando la risa burlona de los que
presenciaban el acto. Minus quedó colgado de la raíz que sobresalía de la pared de la isla
por un rato, hasta que alguien dijo:
-¡Rescaten a ese torpe gnomo de allí...!-...y otra vez la carcajada de todos, que hacia
temblar la tierra. Sin embargo esta piedra no era una piedra cualquiera, era una “piedra
témpano”, una piedra traída del polo norte, que siempre estaba fría, casi como un hielo,
y por más calor que recibiera se mantenía helada. A pesar de esto el niño todavía no se
había fijado en ella, sólo se tocaba la frente del dolor que le había provocado el golpe.
Después Tuzal mando construir una pared de piedra negra de varios metros de altura
alrededor de la isla de Ian, formando con ello una perfecta cárcel circular, que con las
aguas calientes que ahora fluían a su derredor, se transformaba en un hervidero
inaguantable para cualquier ser.
-¡Asunto resuelto!...-dijo éste frotándose las manos...- todo aquel que quiera desafiarme
tendrá que vérselas , ¡aquí en la nueva caldera....!
Así se le llamó a este desgraciado recinto inaugurado por Ian, que quedó solo y
abandonado, sin más vista que la pared negra que lo rodeaba, y por más que caminaba
buscando agujeros, nada encontraba en ese pequeño espacio, que hoy era su último
habitáculo. Y una tristeza profunda lo embargó. Y se acordó de su padre, de su foto, de
su canción que ahora quería cantar y el calor le impedía hacerlo.
…Y la música que le fluía,… y se mezclaba con otras, …y se desafinaba en sí misma…
Rezó las oraciones de su madre, recitó las poesías que su maestra le había enseñado, y
habló con Carla como si ella estuviera allí, diciéndole cuanto la quería y cómo la
extrañaba. Quería llorar para largar el dolor comprimido en su alma, pero no podía; la
temperatura era tan alta, que empezó a buscar algo frío para apoyarse y apagar el calor.
Desesperado empezó a correr en círculos bordeando la pared, que ya empezaba a
calentarse. Quiso treparla, pero sin éxito cayo desvanecido y quedó inconsciente,
empapado de sudor.
Mientras tanto Zalom, Totto y Laura corrían por los canales internos, perseguidos por
los Trholls, que ya los habían divisado y que les seguían las huellas. Cuando llegaron a
una abertura, los estaban esperando cientos de Trholls con sus lanzas y sus piedras
dispuestos a atacarlos. Los tres se detuvieron al instante, y se miraron sin saber bien qué
hacer. Estaban atrapados, no tenían escapatoria. Cientos de ojos los miraban fijamente,
les seguían cada movimiento, y comenzaban a avanzar para apresarlos. En ese momento
Zalom pensó en el Cáliz que tenía en sus manos, y un frío seco le corrió por su cuerpo –
¡Este tesoro no puede estar en manos de esos Throlls! – pensó - ¡no me lo quitarán! – se
habló a sí mismo. En cuanto dijo eso, notó que sus manos se estaban calentando, y que
ese calor parecía venir del Cáliz. Y efectivamente ¡éste se tornaba caliente y más dorado
aún!
Cuando miró hacia adentro, vio que en su interior fluía un líquido color rojizo dorado.
Lo alzó hacia arriba y vió cómo el cáliz comenzaba a gotear lágrimas, de un color
semirojo líquido, que ahora caían sobre la tierra impregnándola.
-... ¡Mirad!...- grito Zalom mostrándole la copa a Totto, que al ver que hervía en su
interior metió el dedo en el liquido para ver qué era....
-..¡Ay...!... ¡quema! -gritó...
- …Entonces es hora...-… afirmó Zalom seriamente, mientras los Trholls se acercaban
con sus armas, riendo, gesticulando, y largando baba de sus bocas, como si estuvieran
ante un plato de comida sabrosa...
-¿Hora de qué?...- inquirió Totto.
- … ¡Hora de zambullirse adentro del Grial!
- Pero... ¡no cabemos...! y además… ¡nos vamos a quemar vivos!...-gritó Laura...
- No… os tiráis directamente hacia adentro... - expresó Zalom con la seguridad de
haberlo escuchado, pero con la duda por no haberlo experimentado nunca....
-¿Está seguro?...- indagó Totto mirando a los Trholls que ya estaban a unos pocos
metros...
-¡No! …- confesó Zalom mientras se lanzaba adentro él primero. Luego le siguió Totto
y finalmente Laura. Y en ese pequeño Cáliz, desaparecieron en un santiamén, y con
ellos, el Grial, que se hundió en la tierra, dejando a los Trholls totalmente
desconcertados, buscando para todos lados y rascándose la cabeza que estaba llena de
pelos de alambre, y de confusión.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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