Cuando la estrella de Marte esté en su punto más alto, ahí nos iremos…– le había dicho
Craco a Tico. Y la estrella adquiría su máximo esplendor, y brillaba, única y
grandiosa…
- Debemos irnos-les dijo Craco a los espíritus allí reunidos-Tico no aparece...
-Sí, ¡vamos!- dijeron todos, deseosos de actuar. Aunque la lluvia había cesado, a todos
les preocupaba el Corazón de la Tierra tomado por los trholls, y bien sabían que tras la
lluvia la sequía se avecinaba.
- ¡Ey...esperad!- gritó Tico apurando el paso, al ver que el último de los ciento
cincuenta espíritus allí convocados, se introducía por el hueco de un árbol hacia abajo.
- Ey... ¡os agradezco vuestra preocupación! ¡Gracias por esperarme…! - dijo Tico en
forma de reproche.
- … Leyes son leyes...- afirmó serio Craco desde abajo.
- … Este Craco ¡se está pareciendo a Totto! -se quejó Tico, mientras los corría hacia el
camino de la subtierra – eh… ¡no tan deprisa! – gritaba…, pero los espíritus estaban tan
motivados que apenas escuchaban las llamadas del pequeño enano y marchaban en
hilera cual el mejor ejército de gnomos.
Así caminaron por un buen rato y llegaron a la gruta. Y apenas entraban en ella, cuando
uno de los espíritus de Craco que iba adelante, dio la señal de alerta. Una figura extraña
se acercaba:
- ¡Alto!, allí viene un Throll grandote … qué digo grandote … ¡gigante!... ¡con tres
cabezas!- se asombró el espíritu.
- ... ¡A luchar!- gritó Craco, y con esta orden se lanzaron al ataque todos los espíritus allí
presentes…
- ¿Qué es eso que viene, como una manada de toros salvajes, hacia nosotros?- preguntó
Sébas, arriba del hombro izquierdo de Tomás.
- ¡Nos atacan!- gritó Alan desde el hombro derecho...
- … ¡No hace falta que me gritéis en la oreja!- protestó Tómas - ya os he escuchado...
¡Tranquilos! ¡Los pisotearé como si fueran gusanos! – afirmó, y se lanzó él también con
pasos largos y pesados al ataque. Sin embargo cuando los espíritus estaban llegando a
unos metros del deforme ser de tres cabezas, y ambos grupos parecían querer colisionar,
Tico reconoció a los supuestos monstruos y gritó: -¡parad …parad …sopencos!, estos
son los tres ami..., los tres ami, ¡LOS TRES AMIGOS QUE CRACO ME HIZO
LLAMAR!
-¿Los temibles tres?-preguntó Craco enseguida, mientras levantaba el brazo y daba la
orden de detenerse.
- …Así es...-contestó, y enseguida gritó-... ¡Alan!… ¡Tómas!… ¡Sebas!… ¡un
momento!- Y Tomás frenó de golpe, tan de golpe que Alan y Sebas siguieron de largo y
cayeron por los aires hacia el suelo...
- ¡Ay...ay!!-protestaron Sebas y Alan…- ¡eres tan torpe!- le chilló Sebas, mientras veía
asombrado como Tico echaba a reír a carcajadas. La graciosa figura de Tomás
sobresaliendo varios metros por encima de todos, le causaba tanta risa que se revolcaba
por el suelo.
-¿Éste es el monstruo de tres cabezas?- preguntaba Tico y se reía aun más...
-¿De qué se ríe este tonto?- quiso saber Sebas...
-¿Lo piso? -preguntó Tomás presumiendo de su enorme cuerpo...
- … ¡No, espera!- dijo sensato Alan - ¿quién eres?... ¿te conozco?
- …Sí... ¡Claro!- contestó Tico tentado - …pero dime, Tómas… ¿qué te ha pasado?
¿Tan mal he cantado mi canción?, ¿Por qué has conservado esa forma terrena?...pareces
una… una…
- ... ¡Una escalera laaaaaarga!- agregó Sebas desde abajo, mirando hacia arriba, y todos
echaron a reír...
-¡Basta! ¿Queréis que os aplaste a todos?-amenazó Tomás...
- No será para tanto… ¡terminemos con esto!- habló Craco - ¡tenemos una misión
importante y debemos actuar!- Dicho esto y acabada la risa, Tico les contó todo sobre la
visita que él mismo les había realizado para hacerles “ver”.
- Ya me parecía conocerte de otro lado...- dijo Alan.
- En realidad poco me has visto…- le confesó Tico recordando el episodio de la acuarela
voladora - ¡pero mejor dejémoslo ahí! – le dijo éste a Alan, y para cambiar de tema,
agregó delicadamente…- ¡linda casa!...lástima tu cuarto … un poco desordenado …
- …Gracias... eso mismo dice mi madre…- contestó Alan...-¿qué planes tenéis?-
preguntó.
- … Nosotros iremos por el lado sur, y distraeremos a los guardias - contestó Craco
haciéndose cargo de la jefatura- vosotros si estáis de acuerdo, iréis por el lado norte, en
busca de Ian...
- Me parece muy bien…- opinó Alan...
- ¿Y yo?-preguntó Tico con razón...
-Tú, deberías regresar arriba con Carla, Trinidad y los cuerpos de Ian y Laura - ordenó
Craco - … es importante que uno de nosotros esté con ellos...
- … ¡Claro, claro! - protestó Tico - siempre que hay acción, ¡a mí me excluyen! –
exclamó, y se fue refunfuñando hacia arriba de la tierra.
- ¡Hasta luego! – saludaron los temibles tres, y se fueron por el lado norte.
Ya saliendo de la gruta, y acurrucados como podían dado el tamaño gigantesco de
Tómas, aparecían los temibles tres a pocos metros del arroyo que bordeaba la caldera. Y
una vez allí se sorprendían de la escena. Detrás de una roca gigantesca veían el palacio
de Tuzal, y en el centro del valle, una vasija de cristal que se elevaba sobre una piedra,
en donde parecía estar el Corazón de la Tierra...,y más allá, ¡los desagradables Trholls!
¿Cómo era posible que hubiera seres tan feos?, parecían pensar los tres. Los mismos tres
que solían torturar a todos sus compañeros con sus travesuras, ahora quedaban pasmados
ante semejante espectáculo. Hasta Tómas que había visto los más horrorosos, siniestros
y repulsivos monstruos en los comics, se asustaba.
- ¡Espantosos!-dijo Sebas.
- ¡Asquerosos!-continuó Tomas.
- …Peligrosos, diría yo…- agregó Alan - ¡son miles!! ¿cómo lucharemos contra tantos?
- …Será como con un hormiguero, para mí..., hay que pisarlos, masacrarlos…- se
entusiasmaba Tómas vanidoso.
- ¡Sí serás retonto! – soltó Sébas...- … aquí hay cientos de hormigueros que en una
carrera acaban contigo.... ¡escalera ambulante!
-¿Puedes hablar sin ofender? - rogó Tómas...
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- ¡Basta!...me tenéis harto vosotros dos!- gritó Alan, y observando el arroyo preguntó... -
¿qué es esto?
- Éstas son aguas subterráneas que salen calientes – apuntó Sebas con conocimiento, y
mirando la pared de la caldera, aseveró - si Ian esta aquí…dudo que esté vivo... ¡es
imposible que sobreviva al calor que allí dentro debe haber!
- Yo puedo treparlo ya mismo - dijo Tomas, que con su altura llegaba al límite de la
pared.
- …No…- ordenó Alan - debemos esperar que los espíritus distraigan a los Trholls.
Y los espíritus se subían a una colina, y ante un golpe rítmico anapéstico y pausado de
Craco, se colocaban ordenadamente a lo ancho, de este a oeste. Desde allí podían
divisar todo el valle apestado de Trholls. ¡Eran miles y miles!! - ¿Cómo iban a hacer?-
pensaba Craco. Unos diez mil Trholls, más o menos, ¡contra ciento cincuenta espíritus!
Los espíritus se repartieron en forma de muralla. Anchos de espaldas, cabezas grandes,
piernas cortas, y amplias manos con unas uñas muy largas que habían sido limadas para
la ocasión, desafiaban orgullosos a su nuevo destino de guerreros con causa. Abiertas las
piernas, brazos cruzados y mucha bronca, los espíritus esperaban la orden de Craco, que
pensaba todo tipo de estrategias para actuar.
Sin embargo, en el valle florido, todo parecía estar en orden. Por un lado, los gnomos
esclavos trabajaban, azotados por las bestias, en todo tipo de labores para la
construcción de la gran ciudad… - ¡El imperio de Tuzal! – gritaba el mismo Tuzal; por
el otro, el Corazón de la Tierra, sobre una roca, parecía estar bien custodiado por dos
grandes Trholls-guardias.
Uno de ellos, de nombre Thrill, había conseguido el trabajo, no por su inteligencia, un
tanto limitada y torpe, sino por su elevada estatura. El otro, de nombre Trhull, era más
bajo, pero enormemente ancho y un tanto más listo… ¡lo cual no significaba mucho en
la tabla de la inteligencia de los Throlls! Allí estaban los dos, siempre de espaldas el uno
con el otro, giraban, y giraban entre sí, y se avisaban cada uno lo que veía. Y ese día era
el día, en que estos dos servidores de Tuzal iban a entrar en acción.
-¿Hay hoooongooos en la mooontaaañaaa?-le preguntó Trhill ese día, alargando las
vocales como él lo hacía cuando hablaba, a su compañero de zona Thrull, que a su vez,
tartamudeaba…
-Que yo sssesepa...nno!- contestó el otro, más lento aún -pppe... pppe … pero sin
embargo … tengo una ti … una ti … una ti…tía que según dicen, ha cco … ha ccoco
…ha ccoco … ha con…seguido hacer nacer un hongo bobo …bobo … bo … boca abajo
…
-¿En seeerioo mee loo diiceees Trhuuull?
-En sserio – contestó -¿no cre...cre... no crees que debes decírselo a Tutu a Tutu …
Tuzal?
-Eso creeeo Trhuull - dijo éste -¿pero taaal vez quieeeras ir tuuú?- le propuso éste, que
quería evitar la enorme complicación de ir.
-No…gra… gra… gracias, prefiero qque…qque...quedarme aquí - le contestó éste, que
tenía más miedo que Trhill.
-¿Cómo era laaaa contraaaaaseña Thruuuul?
-Co…co…corazón...co...corazón...-pensó…- cocorazón de la tierra! - dijo entusiasmado
Trhull por haberse acordado.
-Qué liiisto eres Trhuuul - dijo Thrill, contento por las virtudes de su amigo, y enseguida
se dirigió hacia el palacio de Tuzal.
El acceso al jefe máximo era bien complicado. Primero debió pasar por la seguridad
externa de la residencia, que estaba formado por enormes Trholls a los costados de la
gran puerta, que sabiendo de su lentitud y para reírse de él, le exigieron la contraseña…
- Cocorazón de la tierra…- les dijo él, como le había dicho su amigo tartamudo, pero
éstos querían más diversión aun, y le obligaron a decirlo correctamente. Finalmente,
después de un tiempo largo consiguió pasar a la primera sala. Una vez allí, tuvo que
subir cientos de escalones de amatista y jade. Para ello también, debía sortear diferentes
habitáculos destinados a la seguridad del gran jefe, donde era registrado y burlado por
los aburridos guardias. Las puertas eran de diferentes anchos, y de madera de caoba
traída de Brasil, con diferentes piedras cristal en su interior, de manera que si alguna de
las cientos de habitaciones era golpeada o se abría, su acústica provocaba un eco
especial en cada puerta, y Tuzal reconocía en qué lado de la casa se efectuaba algo. Con
esto podía tener el control de todo el palacio. Por fin y después de todas esas peripecias,
el Throll guardia Trhill llegaba a destino, y veía como Tuzal, con su maldad
acostumbrada, azotaba personalmente a un Throll que no se había arrodillado ante él.
- ¡Si me interrumpes será por algo importante! … supongo...- le dijo Tuzal - ¡no hay
nada que yo disfrute más, que golpear a un tonto irrespetuoso!
-Seeñooor, mi seeñooor - dijo éste inclinándose - … sobre la cooolina hay una fila
laaarga de hooongos gigaaantes que parecen moveeeeeeerse...
-¿Hongos bajo la tierra?, ¿Que se mueven?...- exclamó éste-¿dónde has visto hongos
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bajo la tierra que se muevan?-preguntó enojado Tuzal.
- … Dice Trhuuull...que su tíaaa, cultivooooó unos hooongos bocaaa abaajo-contestó el
Throll temeroso.
- Ahaa… ahaa… mira que bien….¡que interesante! - ironizó Tuzal.
- Siiií...intereeesantííísimo- se entusiasmó Trhill, creyendo en el dialogo.
- …Ven…ven, que yo te voy a poner boca abajo - dijo ofuscado el jefe Tuzal, y
tomando su látigo, azotó fuertemente al pobre Trhill - ¡hongos boca abajo! … ¡por
favor!- repetía el jefe, y lo golpeaba más todavía. Cuando terminó de pegarle, ordenó
con furia... -¡Ve!... ¡ve rápidamente e investiga que es eso que ves allí …¡idiota!
Golpeado y lleno de latigazos, bajó Trhill del palacio, soportando la risa de los otros
guardias que encontraba en el camino.
- ¡Ahí va el hongo que camina...!-decían cuando lo veían pasar. Después de esto,
encima, tuvo que ir él mismo a la colina que se encontraba a cientos de metros cuesta
arriba a investigar. En ese mismo momento, Minus, el gnomo pequeño que le había
tirado la piedra fría a Ian y que conocía bien su región, le dijo al otro....-algo esta
pasando...-y le señaló la montaña donde estaban los espíritus de Craco.
- … ¡Esos son de los nuestros…vienen a liberarnos!
-¿Quiénes son?- pregunto el otro.
- …Por el aspecto, parecen espíritus caseros de la tierra.
-¿Qué hacemos?-le dijo el otro.
- … ¡Transmitírselo a los demás!-le dijo susurrando… y así fue como, uno a uno, boca a
boca, fue corriendo la voz sobre la existencia de gnomos en la colina alta.
- ¿Quién está platicando allí? – preguntó un Throll que los custodiaba, y al no obtener
respuesta, gritó otra vez…- ¿quién conversa allí?- pero ninguno se animó a contestar,
entonces éste reiteró…- ¿no me vais a contestar?, ¡entonces os azotaré! …- advirtió
- Yo hablaba, Throll…
- ¿Throll? – preguntó éste amenazante – ¿te olvidas cómo debes decirme?
- Perdón… ¡MI Throll! – recordó Minus que así obligaban a hacerse llamar los Throlls.
- ¡Yo no soy suyo! – Se burló el monstruo…- toma, te lo tienes merecido…- chilló, y
les propinó un fuerte azote a todos, haciéndolos saltar por el impacto.
- ¡ay! – gritaron con bronca los gnomos, pero se guardaron las fuerzas para planear su
estrategia de escape.
ente sueño.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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