Ya empezaba a amanecer en el pueblo de Potes. La luna permanecía menguante sobre
un cielo ya queriendo despertar. Las aguas corrían presurosas y las últimas vertientes se
alejaban expresando sus últimos impulsos.
Sobre la superficie de las calles, veredas, prados, casas y jardines, se desenrollaba una
alfombra imperfecta de basura y mugre. La gente ya se presentaba en sus casas a
recuperar lo perdido, además de la esperanza que hasta ahí no había encontrado cauces
posibles. Algunos lloraban de alegría, otros de tristeza...- ¡No nos queda nada!- se
quejaba una mujer cuya casa había quedado totalmente arruinada por el agua....
- … Todavía se puede arreglar lo que tenemos, alegrémonos, ma...- le contestaba su hija
con enorme optimismo...
Por fin las primeras luces se hacían ver sobre la ventana del cuarto de Laura, y un Tico
enfadado se aparecía allí.
- ¡Hola Tico!- saludó Carla. Estaba sentada sobre el suelo con la cabeza apoyada sobre
el sofá, y abría los ojos con dificultad, después de haber dormido un rato largo.
- …Hola - contestó éste irritado.
-¿Qué es lo que te pasa?-preguntó ella, en voz baja al ver que Trinidad todavía dormía.
- ¿Qué? ¿Qué me pasa?- dijo éste cruzando sus brazos, como imitando un gesto humano
de disgusto- me pasa que estoy… estoy… ¡enfadado, irritado, molesto, disgustado y
resentido! … ¡Que siempre soy desplazado para el último lugar!; ¡que cuando llega la
acción, me sacan de lado y me desplazan!; ¡que me ordenan hacer el trabajo fino, y
luego ellos se quedan con la mejor parte!...¡que no me dejaron ir con ellos a luchar con
los malditos Throlls! ¡QUE!¡QUE! ¡QUE!...- rezongaba este saltando y rebotando ante
la reservada mirada de Carla, y sus palabras se hacían cuerpo y su cuerpo palabras. Todo
él era cólera. Carla nunca lo había visto así, pero sin embargo se quedó en silencio sin
decir nada.
-¿no vas a decir nada?- inquirió él.
- …No - contestó Carla.
- ¿Por qué? …
- …Porque de lo que tú te enfureces, yo me alegro… porque hoy más que nunca
necesito que estés conmigo. Todos se van y me dejan. Mi mamá se fue, mi papá se fue,
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Ian se esta yendo…Abu algún día también se irá, y sólo quedas tú, ¡y también te quieres
ir! - expresó sollozando la niña...
- …Este… ¡nno…nno! - quiso explicar Tico culposo - … ¡no me malentiendas niña! …
yo sólo quise decir que me hubiera gustado ir a luchar… ¡pero de ninguna manera
quiero dejarte! … mira… - habló disculpándose con una seriedad que nunca se le había
visto - …Todo lo que tengo sobre la extraña tierra que vosotros pisáis… ¡eres tú! Tú
eres muy importante para mí. Sólo almas como la tuya puedo tolerar enfrente. Tú y yo,
ya somos parte de lo mismo, y aunque las circunstancias nos separen, siempre estaremos
juntos, y seremos uno. Compartimos la misma casa, la misma fuente, la misma cuna, la
misma madre; ¡la madre natura!, la que nos concibe eternamente, la que nos da sin que
le pidamos, la que ofrece sin condiciones todo su ser, aunque la vulneremos y la
maltratemos. ¡Ella es amor! El mismo amor que tú me das y yo te doy. Y aunque
gnomo, pequeño, enano, diminuto, chico, minúsculo, para tu forma de ver, o de decir, yo
puedo amar gracias a ti, que me enseñas…Yo soy tu rosa, tú eres mi sol. Yo soy tu aire,
tú eres mi luz, la que necesito en los días de oscuridad, y que bebo a través tuyo. Nadie
está solo niña. Siempre hay vida pululando vida... ¿entiendes? ¡No llores más! …¡por
favor! …- rogó Tico… y para terminar, bromeó – y… súbeme de una vez por todas a tu
mano que ya no puedo más mirar hacia arriba… ¡me duele el cuello!- Y la niña lo subió,
y lo puso frente a su cara, y con su dedo tomó una lágrima, y con ella le mojó el pelo y
se lo humedeció.
-¡Ahora sí que estas guapo!- dijo ella, esbozando una sonrisa, y luego otra, para luego
echar a reír ambos a carcajadas, mientras le empapaba todo el pelo.
- En realidad me gustas más cuando estás con los pelos revueltos -dijo ella
despeinándolo otra vez, y un rayo del recién nacido sol, le iluminó su pequeño rostro –
Mira… ¡sale el sol!- dijo señalándolo y alegrándose. Y así era. El primer sol que se veía
después de varias semanas de lluvia y de nubes que lo cubrían.
- … Espero que no por mucho tiempo -pensó Tico, que sabía lo que vendría después si
nada se solucionaba, y junto a ella, disfrutó del goce de verlo, rebosante, limpio, vivo,
amarillo, amable, tierno y claro. ¡Y el primer canto de un hombre y de un pájaro
flotaban en el aire del pueblo! Enfrente de la ventana, a unos cien metros, una familia
entera se entregaba al trabajo de la limpieza de la casa, con alegría. La gente sacaba las
pocas vacas, ovejas y caballos que les quedaban a pastar al prado. La vida empezaba a
resurgir.
-Debo ir con Abu – se acordó Carla - ¡las ovejas querrán salir! ¿me acompañas?- le
preguntó a Tico.
- Vamos- dijo éste, mientras veía cómo la niña besaba a Trinidad en las mejillas, para
luego retirarse juntos. Era tal el cansancio, que la maestra Trina ni se enteraba del
dialogo de Tico y Carla, del sol nacido, del canto del hombre y del pájaro y de la nuevamañana. Laura y su hijo, dormían un difer
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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