Cuando llegó Thrill a la montaña, estaban los ciento cincuenta espíritus de la Tierra
esperándolo. Lo vieron venir con su alta estatura y su delgada forma, se le lanzaron
encima y lo tomaron prisionero, sin la menor resistencia.
- ¡Sí que son feos! - dijo uno de los espíritus, mientras lo llevaba atado.
Al poco tiempo, Thrull el compañero de Thrill, recibía la orden de dirigirse a la colina
alta y buscar a su amigo. Pero también fue sorprendido por los espíritus de Craco y
hecho cautivo. Ninguno de los dos tenía la menor idea de cómo se luchaba. Siempre
eran el hazmerreír de todos por su forma de hablar, su aspecto, y su infantil proceder.
Para ser Throlls eran demasiado ingenuos, y esto desconcertó a los gnomos de Craco.
Sin embargo ambos fueron llevados al Pozo Patinoso, un gigantesco barrizal de varios
metros de profundidad en donde se tiraban todos los desechos, y de donde no se podía
salir, pues sus paredes estaban todas cubiertas de una extraña grasa. Y desde allí Thrill le
hablaba a su compañero
-Aaal final,....no eeeeeeran hongos, Thruuuul.
-No … pe … pe … pero, pa … pa … ¡parecían! - contestaba Trhull.
No tardó en llegar un contingente de Throlls a la Colina Alta, al ver que ni Throll ni
Thrull habían regresado. Pero éstos venían armados con empuñaduras de cristal de roca.
Y llegaron primero, de a cinco Trholls, para luego, al ser derrotados fácilmente,
aumentar a diez, y posteriormente, a veinte… a treinta… cuarenta… cincuenta…cien…
doscientos… trescientos… y ¡cuatrocientos Trholls!! Todos vencidos por los espíritus
de Craco, que se mantenían escondidos, y cuando éstos llegaban al borde de la colina,
los acorralaban fácilmente, y con las enormes espadas de esmeralda que portaban,
luchaban valientemente contra ellos. No era una lucha fácil, pues los Throlls eran
conocidos por su fortaleza, aunque no por su destreza, y por suerte, la astucia, valentía, y
garra de los espíritus, podía con ellos. Con una espada en cada brazo, los espíritus
hacían una cruz hacia delante, y la sostenían fuertemente en sus pechos, resistiendo los
golpes y logrando que las empuñaduras de los Throlls se partiesen en pedazos. Entonces
el Throll sin arma, se balanceaba de un lado al otro para lanzar el puñetazo, y cuando lo
lograba hacer, los guerreros de Craco saltaban a tiempo en el aire, y los grotescos
monstruos terminaban pegándose a sí mismos. Y de tan brutos, ¡tan brutos!, se enojaban
entre ellos y se derrotaban solos.
Todos ellos, una vez derrotados, eran llevados al Pozo Patinoso, donde estaban Thrill y
Thrull prisioneros, y donde se seguían peleando.
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Desde el valle, alguien le aviso a Tuzal que los hongos movedizos tenían un poder
especial, y escupían hacia arriba a los Trholls.
-¿Hongos movedizos? … ¿poder especial? …- protestó Tuzal - son gnomos, enanos, o
¡algo parecido...! ¡Idiotas! … ¡yo me pondré al frente de esto!- Y enseguida ordenó un
ejército de mil Throlls, uno por uno en hileras horizontales. Los más pequeños iban
adelante, los más grandes se ubicaban detrás. Y una vez colocado en esa forma romana
imperial, y elevando el brazo derecho con fuerza, gritó….
- ¡acaben con ellos, y ¡ tráiganmelos! Y así se fueron marchando, con sus rostros
marcados de desproporción y fealdad. Y así llegaron a la montaña, ¡dispuestos a todo! Y
la lucha fue larga…muy larga.
Los espíritus caseros estaban ya cansados, habían luchado contra cientos de Throlls, y
sus fuerzas empezaban a debilitarse. Aún así, con mucho esfuerzo y valentía, ¡y con sólo
una espada por gnomo! – las otras se habían roto ya de tanta lucha - pudieron vencer al
ejército de mil monstruos. El proceso era el mismo, resistían y aguantaban los golpes,
saltaban, y los hacían golpearse entre ellos. Sin embargo los gnomos de Craco estaban
preocupados, mucho más tiempo no iban a soportar, y el número de Throlls aumentaba
considerablemente, y seguramente aumentaría todavía más.
-¡Ya no puedo más!-dijo uno de ellos.
- Debemos seguir un poco más, hasta que liberen a Ian - les decía Craco, no muy
convencido, porque veía que sus compañeros estaban ya sucumbiendo. A pesar de esto
Tuzal vociferaba contra todo y contra todos...
- … ¿Cómo puede ser que esos rethrolltarados no regresen?- y amenazó…- …quienes
estéis allí… ¡no sabéis con quién os metéis!... ¡os arrepentiréis!- aullaba casi este
monstruo, y cuando lo hacía, todo el valle, la montaña y hasta la vasija cubierta con un
cristal donde permanecía el Corazón de la Tierra temblaban. Todos los Throlls allí
reunidos, tiritaban de espanto… ¡Y nada más furioso, más estricto, y más severo, que el
enfado de Tuzal!
Por fin Tuzal, dispuesto a acabar con esa farsa de los hongos movedizos, decidió enviar
a miles de sus mejores Throlls, y los armó con larguísimas espadas de un cristal
irrompible. Y con el grito de ¡viva Tuzal!, incentivado por él mismo, fueron avanzando.
Había creído que sería más fácil, y le sorprendía que todavía no hubieran terminado con
ellos.
-¿Dónde quedan los derrotados?; ¿Qué suerte de fuerza poseen estos seres que derrotan
a mi ejército? – pensaba éste, y se convencía a sí mismo – ¡los masacraremos!
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¡El espectáculo era colosal!, las espadas brillaban y se reflejaban, haciendo que su luz
se distribuyera amenazante, como rayos luminosos cortantes hacia todos los costados.
Miles y miles de bestias(unos diez mil mas o menos) , a los gritos y en masa, llenando el
subespacio de la tierra, colmando todos los huecos, agujeros, hoyos, grutas y cuevas, y
aturdiendo el vacío, lleno y relleno de espantosos sonidos indescifrables. Pisadas,
golpes, pataleos, hurras y algunos cánticos desafinados, se esparcían en cada paso que
daban. Y esta fiereza subterránea se hacía notar en todos lados. Topos, peludos, nutrias,
tortugas, liebres y todos los bichos grandes y pequeños, salían de sus escondrijos
espantados de pavura y zozobra por el griterío. Y no es exagerado decir que la Tierra
temblaba y se estremecía por dentro, ante la prepotencia de los engendros. Desde el
norte, sur, este y oeste se sobrecogían todos los seres, temiendo lo peor. La guerra
comenzaba con la avanzada de los Throlls que asustaba a los mismos espíritus de Craco.
-¡Esto sí que se pone feo! - pensó Craco, al ver esa especie de hormiguero grotesco y
deforme que se le venía encima. Y pensó en Totto… en Tico… en la Tierra… en su
Corazón… en la casa de Ian y Laura… en Ian y Laura… y por primera vez dudó, dudó
en huir de allí, y que las circunstancias determinasen el suceder de las cosas...
-¿Qué hacemos?-preguntaron los otros…
- Por lo pronto, desear que los humanos tengan tiempo de liberar a Ian…-contestó sin
saber más...
Ahora era el momento de los temibles tres, y en la orilla de las aguas calientes que
rodeaban la caldera, se preparaban para actuar…
- … ¡Es ahora o nunca!- dijo Tómas cuando vio que el valle quedaba bastante vacío, en
comparación a lo que había sido antes - ¡yo me trepo...!
Varios Trholls quedaban aun cuidando del Corazón de la Tierra y de los gnomos, que ya
habían divisado a lo lejos a los intrépidos tres detrás de la roca. El primero había sido
Minus, que al verlos se dio cuenta a qué venían. Y enseguida aprovechó la oportunidad
para desarrollar un plan para distraer a los throlls. Primero consiguió que los tres
hombrecitos lo mirasen; con un gesto, lograría que esperasen un poco. Luego se ocupó
de transmitir el plan de oreja a oreja, que consistía en que los cientos de grupos de
enanos atados en bloques de a veinte, empezaran a correr para conseguir ser
perseguidos. Los enanos debían marchar unos para un lado y otros para el otro, como
queriendo escapar. Dada la agilidad de los gnomos y la torpeza de los Throlls, los
podían distraer un buen rato hasta que los tres liberasen a Ian. Tuzal no se iba a enterar,
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estaba tan ocupado en acabar con los hongos movedizos, que se colocó en un balcón de
su gigantesco palacio, directamente en dirección al lado opuesto, para observar la
exhibición…
- ¡Esto me divertirá!…- dijo, y se sentó a esperar, como quien espera una función de
teatro.
Y en ese mismo momento Tómas se disponía a trepar la pared.
-¡Espera!- le dijo Alan a Tómas - un enano me acaba de hacer una seña… ¡ellos parecen
tener un plan!
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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