CAPITULO 5
¡A buscar a Laura!
Tiempo después de esta aventura vivida por Totto y Tico en la subtierra, allá arriba, en
el mundo de los seres humanos, Ian y su amigo el enano debatían cuáles eran los pasos
a seguir para rescatar a Laura.
- A mí ya me conocen los Throlls, así que lo único que queda, es que vayas tú...- le dijo
Totto a Ian, que miraba sorprendido al gnomo y a su madre dormida, temiendo lo
peor…
- ¿Cómo puedo llegar hasta allá? - preguntó éste...
- Para ti será fácil, sólo cerrarás tus ojos y escucharás mi canción enana, lo que te
permitirá hacerte “ver”, o sea, adentrarte en la vida subterránea- le dijo el gnomo,
mirándolo a los ojos…- ¿tienes miedo? - continuó.., pero Ian no le contestó. En
realidad, no sabía si tenía miedo, pues... ¿qué podía saber de las terribles realidades de
ese mundo?! , sobre todo él, que nunca veía la maldad en ningún ser. Si bien su infancia
sin su padre no era lo que hubiera querido, todo lo que le rodeaba era bueno y bello, su
madre, su casa, su escuela , Carla , “su amiga del alma”, sus compañeros de grado. Aún
Alan, que para algunos era malvado, para Ian no significaba más que un niño travieso,
y aunque Carla le decía - ten cuidado de Alan... - a él poco le importaba… Tampoco
le molestaba que lo llamase " la rubiecita ", y cuando lo hacía, bastaba una mirada fija a
los ojos del otro, y todo terminaba ahí. Ni siquiera se había inmutado cuando una vez
Alan, mientras él estaba en el recreo, le tejió unos cercos de hilos alrededor del banco
donde se sentaba, le fabricó un almohadón con un pulóver rojo, y le puso una muñeca
rubia adentro, que le sacó a su compañera de banco, con un cartel que decía: Soy una
Reina , ¿te parezco bella? . Lo primero que hizo Ian cuando llegó al aula, fue sacar el
cartel delicadamente, colocar la muñeca rubia arriba de la mesa, y treparse por entre los
hilos para sentarse en el banco. Cuando llegó la maestra, y vio a Ian acomodado entre
hilos, le preguntó: - ¿qué has hecho con tu banco Ian? - .
- No es un banco - ... le contestó él fríamente.
- Ah... ¿no...? ¿Qué es? ...- dijo ésta ofuscada, ante la risa de todos...
- ¡Es un trono!! - contestó Ian pícaramente…
- ¿Y qué hace eso allí?
- Nada...- dijo éste...
- ¡Cómo que nada!!- gritó ella ya enojada...
- Nada...- le volvió a decir, mientras acomodaba unos cuadernos y miraba para abajo -
hace tiempo que yo deseaba esto, y seguramente alguien que sabe lo que me gustan los
tronos, ¡me ha regalado uno!
- Ahaa... bien… - dijo la maestra, dándose cuenta por dónde venía la cosa... - cuando
termine tu reinado - ironizó ella - antes de salir al recreo, tu paje, tu servidor Alan, lo va
a desarmar, y se llevará la muñeca a su casa. Dicho esto miró fijamente a Alan sin decir
palabra. Ian no dijo nada, y Alan, con mucha bronca, tuvo que desarmar todo y soportar
que la maestra le dijese que era un sirviente. A partir de ahí, Alan sólo pudo limitarse a
unas pocas bromas hacia Ian. Nadie podía estar mal con él, hasta la maestra sentía
especial cariño por este niño. Admiraba su inteligencia, su bondad, pero sobre todo, esa
tranquilidad y espontaneidad que desbordaba cuando tenía que contestar sobre algo. Sin
embargo, a pesar de que los compañeros jugaban con él, y lo invitaban a todos lados, a
veces no lo entendían …¡les parecía un chico raro! ¿Por qué? … porque juntaba flores,
piedras del suelo, se pasaba largo rato solo, sin mirar a ningún lado, sumergido en sus
sueños y fantasías, y cuando lo llamaban a jugar , él agradecía y movía el dedo
indicando un no . Sólo aceptaba la compañía de Carla. Ella lo conocía bien, y lo
acompañaba en el silencio, hasta que él decidiese largar palabra. Sus charlas siempre
eran sobre caballeros, dragones, brujas, espadas y reyes, y si bien Carla prefería otros
temas, se informaba sobre estas historias que le contaba su abuela para poder hablar
con él. Ian tenía una imaginación fuera de lo común, pero nunca había sabido hasta
ahora sobre gnomos y Throlls que hablasen con los hombres, y que robasen el espíritu
de su madre. A pesar de esto, tomó fuerza y miró fijo a Totto.., y éste entendió que
estaba preparado para la misión.
- Lo primero que tenemos que hacer- continuó Totto en voz alta - es engañar a esos
monstruos...
- Y ¿cómo?- dijo Ian.
- Los engañáremos con el Corazón de piedra azul...-
- ¿Con el qué? - preguntó Ian sin entender nada…
- El Corazón de la Tierra - contestó el enano, mientras pensaba en voz alta...
- ¿Que es eso?
- Uy... es una larga historia...- dijo Totto queriendo abreviar el relato- pero lo cierto es
que los Throlls están obsesionados con el Corazón de la Tierra, que es de una piedra
especial , casi azul luminosa, que late incansablemente, y que se encuentra en el centro
de la Tierra. Este Corazón es el que da la vida a este planeta, y si dejara de latir alguna
vez, se apagaría su fuerza, dejarían de crecer las plantas, ¡se secaría y moriría todo! Este
Corazón de piedra, es muy pequeño, podría entrar en la palma de tu mano, pero su
poder es absoluto. Si se le extrajese de donde está, exactamente en el centro de la
Tierra, y se lo trasladase a otro lugar, ¡sería una catástrofe para el planeta!
Desaparecerían especies, cambiaría todo el sistema ecológico. Aquel que lo poseyera,
podría crear el pánico y así, disponer de toda la Tierra..¡Sería un verdadero caos!
Nuestra historia, grabada en las piedras y en las raíces, dice que una vez, cuando los
hombres se mataban unos a otros por ambición de poder, el corazón de piedra azul latió
fuerte,…. ¡de tristeza!, y se movió hasta llegar al océano. Esto fue el comienzo del
Diluvio universal, donde la tierra se llenó de agua, y parte de ella se hundió. Es ahí
donde la descubrió un valiente enano viajero, de nombre Noelius, que tuvo que luchar
contra Zulus, un Throll poderoso y malo, para quitársela y devolverla al lugar… ¿me
sigues niño? -
- Sssí... pero qué pasa con ese corazón... ¿qué tiene que ver con mi madre esto? -
preguntó el niño más angustiado aún...
- Mucho… mucho… - continuó Totto- el único deseo de los Throlls es encontrar esta
piedra azul, este corazón, por eso tienen a varios de los suyos excavando día y noche
hacia adentro de la tierra, con la finalidad de encontrarlo. Quieren su poder, tomar toda
la Tierra en sus manos, y hacer de ella una tierra de Throlls,¡sólo para ellos! - exclamó
Totto, mirando hacia arriba fijamente a la cara de Ian , que seguía sin entender mucho -
... lo que nosotros haremos- continuó- será engañarlos con esta piedra, ¡le diremos que
la poseemos!- culminó Totto..
- .. Pero... ¡se van a dar cuenta! - exclamó realista Ian…
- No... Si lo hacemos bien... Se sorprenderán de que un humano sepa sobre este
corazón... por lo tanto, te creerán. Pero para hacerlo más veraz, les llevarás una rana
envuelta en una hoja azul, y les mostrarás cómo late. Luego los amenazarás con tirarla
al suelo y hacerla reventar, sino te devuelven a tu madre... ¿has comprendido?
- ¿Y cómo regreso? - preguntó el niño sabiamente...
- Desgraciadamente esto no lo puedo saber... es fruto del destino, de lo que deba
suceder, ese es el riesgo... pero reconocerás tu tiempo y tu lugar para salir de allí...¡ eso
espero ! - concluyó.. .- ¿te animas niño? – dijo Totto ahora mirándolo fijamente a los
ojos ...
- Sí… me animo… pero si fallo? - siguió realista Ian
- ¡No fallarás! - sentenció el gnomo, aún con preocupación…
Y así comenzó la odisea,... mientras la madre dormía profundamente en su cuarto, y
parecía no querer despertar, Ian, sentado al lado de su cama, cerraba los ojos, y se
sometía a escuchar el canto de Totto, y su canción enana , que lo trasladaría con su
pensamiento imaginativo al mundo subterráneo. No le fue difícil llegar al agujero que
conducía al mundo de los Throlls. Tomó una rana que pasaba cerca, y la envolvió en
una hoja de una planta cuyas hojas eran particularmente azules. Posteriormente se
introdujo en una cueva, en cuyo extremo esperaban los Throlls -custodios. En cuanto lo
vieron llegar, tomaron sus armas y le apuntaron con una especie de lanza de cristal de
roca, filosa y cortante en su extremo. Ian, seguro de su misión, anunció que venía a
entregar el Corazón de la Tierra al jefe de su región, en persona, y que si no se
apuraban, la Tierra estallaría en mil pedazos por la fuerza de sus latidos. Uno de ellos se
mantuvo apuntando al niño. El otro corrió despavorido, llevándose todo por delante, a
buscar a su jefe Tuzal. Tuzal, como todos los jefes Throlls, hacía poco tiempo que era
líder de la región, y lo había conseguido engañando al anterior, venciéndolo en una
gresca que duró varios días, en la que se destruyeron 20 casas, 15 talleres de piedras
preciosas, y 10 cuevas cárceles. Fue una lucha interminable, con dos bandos que
apoyaban a sus respectivos jefes, uno de ellos era Tuzal, el otro era Jalón, que había
reinado durante largo tiempo, (quizás , para nuestro sistema de tiempo, 20 años ), y que
ahora debía exiliarse en otras regiones, para empezar de nuevo como esclavo. Lo cierto
es que Tuzal era muy ambicioso, y su propuesta mayor al coronarse rey, había sido la de
conseguir el Corazón de piedra azul de la Tierra. Por esto duplicó la cantidad de Throlls
esclavos en la excavación hacia las entrañas de la Tierra .
Al poco rato, Ian tenía a toda una comitiva de Throlls, nobles de distintas jerarquías,
guerreros y esclavos que secundaban al rey, y que se detenían con el gesto de la mano
levantada de Tuzal. El rey mismo se adelantó y se presentó ante Ian, que tuvo que
disimular la cara de asco frente a esa horrible fisonomía. Su rostro era alargado en
forma de pera, ojos pequeños saltones, nariz torcida en forma de gancho, y una boca con
ondulaciones inclinada hacia la derecha, a la que le sobresalía un diente. De piernas y
brazos largos, con espalda encorvada y pelo que le llegaba hasta la cintura. Llevaba un
bata negra abrillantada con piedra color escarlata, y unos pantalones de terciopelo azul
que le llegaban hasta arriba de las pantorrillas, lo que le daba una imagen más estirada,
como de espantapájaros.
- Soy el rey Tuzal - se presentó -¡a tu servicio!... ¿qué te trae por aquí? – preguntó
mostrándose interesadamente cortés...
- Vengo a traerle el Corazón de piedra azul, del centro de la Tierra, a cambio del espíritu
de mi madre - contestó con claridad el niño...
- Si se me permite la pregunta... ¿de dónde ha sacado la piedra? - cuestionó el rey de los
Throlls.
- De dónde lo saqué, no lo puedo divulgar... sólo sé que no lo puedo retener mucho
tiempo sin un lugar determinado en la Tierra, porque el corazón estallará en cualquier
momento de tristeza...- contestó con firmeza el niño...
- Ahaa... suena bien..., y... dígame..,. ¿Quién le ha dicho que yo tengo a su madre? -
inquirió Tuzal...
- Los gnomos me lo han dicho, la han visto pasar hacia esta región, y aunque la
quisieron detener, no lo lograron- confesó el niño...
- Se equivoca niño... eh... digo… señor- dijo con picardía el rey - ¡nosotros no la
tenemos!
- Bien... entonces me marcharé con la piedra hacia otros lados - aseguró Ian, y cuando
se disponía a darse vuelta, Tuzal terminó con la elegancia que le costaba mucho simular,
y gritó....
-¡Usted no se va a ningún lado sin mi permiso! ¡Te haré ya mismo arrestar y aplastar,
gusano!- Dicho esto se precipitaron los esclavos hacia él, pero Ian, que estaba bien
asesorado por Totto, exclamó:
- ¡Alto!, me podrás aplastar a mí, pero bien sabes lo frágil que es el Corazón de la
Tierra afuera de ella. Si se acercan un poco más, lo arrojo al suelo, ¡y acabaremos todos!
- amenazó con valentía Ian...¡aunque su propio corazón, latía intensamente de miedo …!
- Parad ahí... ¡idiotas! - vociferó desesperado y confuso Tuzal a sus servidores que
intentaban dar unos pasos más hacia Ian.- Este proyecto de estúpido hombre ha sido
bien informado de las propiedades del Corazón por los tontos gnomos, ¡que siempre
tienen que andar metiendo las narices en donde no deben!- dijo rabioso Tuzal.- ¿cómo
sé que dices la verdad?
- Envía a uno de tus esclavos aquí a tocarlo, y él mismo te dirá cómo late esto- dijo
astutamente el niño - …pero si intenta algo, lo arrojaré al suelo- amenazó.
- ¡Corre gnomo! - dijo insultando a uno de los que estaban ahí parados - ve a ver,..
Vamos, ¡vamos! - Así fue el pobre esclavo, que poco entendía de la cosa. ¡No era
asunto de esclavos ambicionar algo mas que una buena comida, una buena cama y un
buen descanso! El servidor de Tuzal, se paró enfrente del niño, y estiró el brazo para
tocarlo. Cuidadosamente Ian se le acercó, tomó su mano arrugada y patinosamente
marrón, e hizo tocar a la rana envuelta en la hoja , que sin saber por qué, se encontraba
allí , latiendo más que nunca...
- ¡Uy!,... ¡sí!...esto late... y ¡cómo! - gritó asustado el esclavo.
- Eso... eso... - dijo frotándose las manos Tuzal...- vamos, qué esperáis….buscad a la
madre de este ¡hermoso hombre! - ordenó contradictorio y ambicioso - luego preparad
el banquete... ¡haremos una gran fiesta y anunciaremos al pueblo la buena nueva! ¡la
Tierra será nuestra!- exclamó fuera de sí...
- ¡Momento... momento! - exigió el niño, que había sido muy, ¡pero muy bien instruido
por Totto!- antes quiero conocer vuestros lagos burbujeantes, ¡me han dicho que son de
lo más hermosos…!
- Oh.... sssí... Sssí… llevadlo hacia allá en mi trono... ¡merece conocer nuestras bellezas
geográficas y mucho más! - dijo Tuzal, alzando los brazos, mientras le decía a uno de
los suyos en secreto:
- Luego de que entregue la piedra, lo tiras ahí adentro, y ¡qué desaparezca de mi vista!
Por fin lo alzaron en andas y se lo llevaron sobre el trono de Tuzal. Como si fuera el
salvador, lo depositaron entre los dos lagos, el burbujeante y el de aguas frías, en donde
esperó a su madre, mientras sostenía a la rana y le decía en secreto que tenía que tener
paciencia. No mucho tiempo después, aparecía una comitiva aún más grande, con gritos
de festejos alabando al Dios subterráneo Zulus -¡La venganza será terrible! - gritaban
las voces repetidas veces en forma de canto. Zulus era un Dios para ellos, y había
perdido con Noelius la batalla por el Corazón de piedra azul. Fue el Throll que más
conquistas de tierra subterránea había hecho. Y gran parte de la fortuna que los Throlls
tenían guardada en sus aguas, se debía a los robos de Zulus a los gnomos. Rápidamente
se acercaron a Ian, y depositaron una jaula de raíces en el suelo. Y Tuzal que iba
adelante del grupo le gritó...
- Ahí la tienes,... ahora danos el Corazón,… ¡como lo prometiste!
- Hasta que no esté al lado mío, y no vea que es ella, ¡no lo haré! - contestó seguro el
niño. Entonces se abrió la puerta, y apareció sonriente Laura, su madre, y le hizo un
gesto de saludo. Estaba un poco rara, como dormida, como si aquello que le estaba
pasando fuera natural, y estuviera esperando que la viniesen a buscar. Ian, al verla,
quiso lanzarse a abrazarla, pero se acordó que Totto le había dicho que si dos humanos
se tocaban allí en el fondo, quedaban atrapados para siempre en las profundidades de la
tierra.
- Hola, ma, te vine a buscar…
- Hola, hijo... me parece muy bien...- le contestó ella naturalmente. Su voz parecía
distinta, venía como de lejos, además no mostraba preocupación, por el contrario, se
veía contenta y a gusto. Todo parecía como en un sueño.
- … ¡A buscar la piedra! - gritó Tuzal, y toda la comitiva, unos 200 más o menos se
dirigieron hacia él precipitadamente para arrebatarle la rana, estaban a unos 10 metros, y
no tenían caras amigables...
- ¡Aquí la tienes! - gritó Ian, tirando al medio del agua fría a la rana, que voló por los
aires moviendo sus patitas como buscando un suelo. Enseguida se detuvieron
todos mirando estupefactos el engaño del niño. No podían creer lo que veían...¡aquella
piedra tenía patas!...¡se movía!... ¡era una espantosa y horrible rana!, según su visión de
la belleza...
-¡Atrapadlo!... ¡nos ha engañado este bastardo humano!- vociferó su jefe. Enseguida Ian
se precipitó sobre las aguas frías para que su madre hiciera lo mismo, pues no la podía
tocar, pero ella permaneció dura un instante, casi sonriente, sin entender mucho lo que
pasaba...
- ¡Tírate al agua mamá!- gritó desesperado Ian, y al ver que no reaccionaba, y que uno
de los Throlls se abalanzaba sobre ella para agarrarla, gritó aún más....-¡me ahogo!
Entonces Laura, sin pensarlo mucho, en su instinto de madre, se zambulló sobre el agua
para proteger a su hijo, pues nada había en el mundo que ella quisiese tanto. Uno de los
Throlls que ya estaba con el envión de tomarla por el cuello, cayó con ellos,… y a los
pocos segundos, un remolino los tragaba y los sumergía hacia adentro, llevándolos por
túneles y canales hacia arriba de la tierra.
Y la rana quedaba exhausta sobre el pasto, pero feliz de pisar suelo verde; el Throll, se
convertía en gnomo servidor de la paz; y el niño, y su madre, abrían los ojos ya en la
habitación, con cierta confusión, ante los ojos preocupados de Totto, que no se había
movido de allí, cuidando de los cuerpos, mientras en sueños atravesaban grandes
peligros.
- ¡Totto!- exclamó con alegría el niño- ¡he visto a los Throlls...! – dijo eufórico y se
levantó de la silla abruptamente, dirigiendo su mirada a su madre, que parecía todavía
profundamente dormida...
- ¡Schhh! - … le ordenó sonriente el gnomo con el dedo perpendicular a su boca.
- ¿Está bien?… ¿por qué no despierta?...
- Tu madre está bien... te felicito... ¡has sido muy valiente! – le susurró Totto, mientras
se subía a la mano de Ian, y le indicaba salir del cuarto.
Y allí quedaba ella, aparentaba estar cansada pero con buena cara, y parecía no
enterarse de los movimientos de Ian y su amigo.
- ¿Por qué nos vamos? - preguntó el niño preocupado…
- …Debes dejarla dormir - contestó seriamente el enano- …el hecho de haber estado
adentro de la tierra le ha quitado muchas fuerzas que debe recuperar… mientras tanto,
nosotros podemos ir preparando la mesa.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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